LAS GEOPATIAS

Las geopatías se denominan de la siguiente manera:

- CUADRÍCULA o Cruce Hartmann.
- Línea Curry. Polvo de cuarzo
- YIN o Corriente de agua subterránea.
-YANG o Corriente de subterránea de gas o aire, o depósito de sal o de minerales en el subsuelo.
- Campo electromagnético

Hablamos de geopatía cuando el organismo de una persona recibe influencias de sobrecarga debido a ondas vibratorias que salen del centro de la tierra o que van desde la atmósfera a la tierra y que le pueden ocasionar alguna enfermedad, y radiación cuando es generada por la tecnología.

Dicho lugar actúa como foco de sobrecarga o campo de alteración, debido a que en el mismo se acumulan isótopos radioactivos que provienen de la radioactividad natural que emite la tierra y de la radioactividad artificial generada por las centrales nucleares y las pruebas nucleares realizadas en los últimos 50 años.

Los isótopos radioactivos que se acumulan en lugares geopáticos emiten tres tipos de radiación que son las partículas Alfa, las partículas Beta y los rayos Gamma. El cuerpo de la persona que se encuentra en una zona geopatógena está continuamente expuesto a bajos niveles de radiación, presente en aquel punto. Cuando una cantidad de partículas Alfa o Beta o de rayos Gamma incide directamente sobre los átomos presentes en las células vivas, ionizan estos átomos al expulsar electrones de sus capas más externas. El efecto de la ionización puede lesionar, destruir o modificar las células.

El conocimiento de este hecho es la base de la utilización de la radioterapia para destruir las células cancerosas. No obstante, la radiación tiene a veces un efecto opuesto. Puede provocar la aparición de células cancerosas. Existen muchos estudios científicos que indican que la leucemia y otros tipos de cáncer pueden deberse a la exposición a niveles muy altos de radiación o a niveles menores durante largos periodos de tiempo.

Este hecho explica que los órganos lesionados de las personas, que se encuentran en los lugares geopáticos, sean los que están en la vertical del punto geopático, ya que sobre los mismos inciden directamente las partículas Alfa o Beta o los rayos Gamma.

Antes de producir enfermedades graves, la radiación radioactiva que se encuentra en los puntos geopatógenos agota los sistemas de regulación que posee el individuo, a causa de ello, aparecen diversas disfunciones y tras ellas las enfermedades.

Nuestra salud y bienestar van a depender por lo tanto del lugar exacto donde vivimos, sobre todo el lugar donde trabajamos o dormimos, debido a que en ellos permanecemos varias horas cada día.


Los trastornos que más frecuentemente pueden causar una geopatía, van desde insomnio, cansancio al levantarse, dolor de cabeza o de espalda al levantarse, dolores reumáticos, cansancio crónico, problemas circulatorios y cardíacos (taquicardia), nerviosismo, irritabilidad, afectación al sistema inmunológico por dificultad en la eliminación de toxinas, estado de ánimo depresivo, esclerosis múltiple, enfermedades autoinmunes, enfermedades degenerativas, parestesias en las extremidades, tendencias a neoformaciones y varias más.
Los recién nacidos que se despiertan muy frecuentemente o lloran por las noches y los niños que constantemente padecen anginas o están resfriados acostumbran a tener la cama en un lugar geopático.
En general los cruces geopáticos tienen una nefasta influencia sobre la mayoría de especies animales y plantas, salvo raras excepciones en las que parece llegan a regenerarse con dicha energía, como son los gatos, las hormigas, las abejas, y los parásitos intestinales.
Las geopatías producen pérdidas de minerales oligoelementos, enzimas, ácidos grasos esenciales y vitaminas en las personas afectadas, por lo que además de evitar el lugar geopático es necesario aportarlos de nuevo al cuerpo. A su vez, las geopatías producen lesiones en los órganos situados en la vertical de los cruces geopáticos. Ello ocurre porque dificultan la eliminación de toxinas en la zona que afectan, con lo que éstas se van acumulando y dan lugar a malfuncionamientos en primer lugar y con posterioridad producen lesiones de los órganos que están en aquella zona del cuerpo. Si la zona o punto geopatógeno está en la pelvis el paciente puede padecer trastornos de ovarios, útero, riñones, próstata, artrosis o fijaciones vertebrales locales. Si la zona o punto geopatógeno está en el tórax, el paciente puede padecer alteraciones pulmonares o del corazón. Si la zona o punto geopatógeno está en la cabeza, el paciente puede padecer cefaleas, migrañas, insomnio, nerviosismo, irritabilidad, y estado de ánimo depresivo.

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SÍNTOMAS DE LOS EFECTOS SECUNDARIOS DE LAS GEOPATÍAS: CANDIDIASIS

Las Cándidas son uno de los muchos microorganismos que viven en colonias en la piel y mucosas del individuo, desde poco después del nacimiento y durante el resto de su vida. Depende sobre todo del equilibrio de las bacterias del tracto gastrointestinal el que las Cándidas no proliferen y causen trastornos importantes.

Nuestro estado de salud depende de un delicado equilibrio entre dos grupos principales de microorganismos, las bifidobacterias y los bacteroides. Las bifidobacterias " amigas " contribuyen al mantenimiento de un pH ácido en el intestino grueso, impidiendo así la proliferación de microorganismos patógenos invasores, una de los cuales es Cándida albicans. De esta manera las bifidobacterias protegen la mucosa intestinal. Por lo tanto el equilibrio de la flora intestinal es básico para mantenernos sanos.
La Cándida albicans es un organismo unicelular, que se reproduce por gemación. Cuando prolifera puede cambiar tanto su anatomía como su fisiología, entre las formas de levadura y hongo.
En el estado de levadura es un organismo no invasor, que fermenta el azúcar, mientras que en el estado de hongo produce micelios, que son estructuras muy grandes, semejantes a raíces, que pueden penetrar a través de la mucosa intestinal, enquistándose en dicha mucosa, o pasar a la circulación sanguínea, facilitando así la penetración en la misma de muchas substancias que pueden ser antigénicas.
La Cándida albicans libera por lo menos 79 sustancias químicas que son toxinas y que pueden quedarse impregnadas en la mucosa intestinal o pasar a la corriente sanguínea y llegar a cualquier órgano o tejido de nuestro cuerpo. También las proteínas parcialmente digeridas procedentes de la dieta pueden pasar de esta manera a la corriente sanguínea, comportándose como toxinas.
Ante esta invasión de toxinas, que son sustancias extrañas al cuerpo humano, nuestro sistema de defensas genera anticuerpos contra las mismas y empieza a comportarse erráticamente. En su confusión, fabrica sin cesar anticuerpos innecesarios, y así los afectados por Candidiasis frecuentemente tienen reacciones de tipo alérgico contra sustancias como el polvo, el polen, los cambios de temperatura y humedad, los perfumes, los productos de limpieza, la gasolina, el petróleo, los olores de pintura, el humo del tabaco, y otros. Con ello el sistema de defensas queda aún más debilitado y la Cándida albicans prolifera sin cesar.
El potencial de sensibilización de la Cándida albicans ha quedado demostrado por estudios que revelan que la liberación de histamina es estimulada por los antígenos de la Cándida.

TRASTORNOS QUE PRODUCE

Afecta el equilibrio de la flora intestinal, tanto del Intestino Delgado como del Colon, al anular las vulnerables Bifidobacterias y los Lactobacilos, provocando indigestión, náuseas, mal aliento, flatulencias, abombamiento abdominal, malestar abdominal, irregularidad en las defecaciones (a veces estreñimiento y otras, diarrea), irritación y picores en el ano, molestias hemorroidales y colon irritable.
Crece en las distintas mucosas, provocando inflamaciones e irritaciones. Si es en la mucosa de la boca, puede uno tener aftas bucales muy dolorosas y estomatitis. Si es en la mucosa de la nariz y garganta, puede uno padecer sinusitis, rinitis, anginas, faringitis, laringitis, carraspera, tosecita, afonía, y otitis cuando la Cándida pasa a los oídos. Puede afectar la mucosa de los ojos dando lugar a conjuntivitis.

Si se instaura en los pulmones, puede empezarse con expectoraciones y tos, para terminar padeciendo bronquitis o asma alérgica.

Si la mucosa afectada es el tracto urinario y la vagina, pueden aparecer molestias como necesidad de orinar urgentemente y con más frecuencia, escozor al orinar y picores vaginales.

Cuando se instaura en la piel aparecen trastornos como "picores generalizados", eczema, acné, urticaria, psoriasis y por supuesto pie de atleta e infección por hongos en la piel y las uñas.

Las toxinas producidas por la Cándida se expanden por todo el organismo y si se depositan en las articulaciones pueden producir dolores y rigideces articulares, adormecimientos, hormigueos, e incluso artritis; si se depositan en los músculos dan lugar a dolores y debilidad muscular; y si llegan a la circulación cerebral el paciente puede padecer cefaleas y migrañas recidivantes, mala memoria, falta de concentración y acufenos.

También puede afectar al cerebro y al resto del sistema nervioso. Así el Acetaldehido (producto del metabolismo del alcohol, producido por la Cándida a partir del azúcar) reacciona con el neurotramisor Dopamina y provoca distintos desarreglos mentales y emocionales como depresión, ansiedad, irritabilidad, variaciones en el estado de ánimo, sentimientos "de rechazo" e incluso pérdida de la autoestima.
Afecta también a las funciones hormonales dando lugar a molestias premenstruales, irregularidad en la menstruación, dolores menstruales, trastornos con la menopausia, infertilidad y endometriosis. Todo ello ocurre por que la Cándida posee en su membrana órganos receptores que tienen la capacidad de aceptar las hormonas. Así, si la progesterona se liga a la Cándida no llega nunca a su destino. La Cándida también desencadena procesos autoinmunes, produciendo anticuerpos contra las hormonas propias y contra el tejido ovárico. Además afecta a los procesos metabólicos de los ácidos grasos esenciales, interrumpiendo la formación de las prostaglandinas, que son sustancias necesarias para la formación de hormonas.

Otro sistema que se afecta mucho es el sistema de defensa o inmunitario. Los anticuerpos se lanzan contra las toxinas, dando origen a múltiples reacciones inmunitarias indiscriminadas; alergias e intolerancias alimentarias o químicas. Se estimula la liberación de histamina. Todo ello incrementa la susceptibilidad a las infecciones y la incapacidad del sistema inmunitario para responder correctamente a las infecciones y a los alérgenos.
En realidad puede afectar a todos los sistemas esenciales del organismo y por ello una persona infestada por la Cándida albicans se queja de sentir " un malestar general ", notar una falta de energía, levantarse cansada todas las mañanas y fatigarse ante cualquier esfuerzo, por pequeño que sea.
Son las personas que suelen visitar más frecuentemente a los médicos, llevándoles una larga lista de síntomas sin explicación aparente alguna, y que son por lo tanto habitualmente atribuidos a causas psicológicas.

A la persona afectada le resulta difícil creer que todos sus síntomas "solo están en su mente" y, en vista de la falta de diagnóstico y de efectividad en los tratamientos que se le proponen, empieza a pensar en si no podría, en realidad, ser un hipocondríaco.

SÍNTOMAS DE LOS EFECTOS SECUNDARIOS DE LAS GEOPATíAS: ALERGIAS

Muchos productos alimentarios contienen proteínas que, en principio, son extrañas al organismo. Estas proteínas se convierten en "humanas" una vez descompuestas en sus elementos constituyentes, los aminoácidos, y son reestructuradas con arreglo a un "patrón" muy individualizado determinado por los cromosomas de cada individuo. Entonces llegan a ser unas proteínas propias del cuerpo, de forma que los alimentos quedan incorporados al organismo humano.
Las proteínas que durante el proceso normal de digestión no se descomponen total o parcialmente en el estómago, y que siguen siendo "extrañas" caen, por así decirlo, en garras del sistema inmunológico del intestino, altamente desarrollado; que con ayuda de unos leucocitos especiales de la sangre (linfocitos T supresores), las convierten en tolerables, o sea, en compatibles con nuestras propias proteínas.

CONCLUSIONES

- Las radiaciones geopáticas influyen sobre todos los seres vivos normalmente a partir de los 8 a 10 años de vivir o trabajar en aquel lugar. Si es muy intensa de 2 a 5 años.
- Si tiene que construir o habitar una casa, debe verificarse la calidad biológica del lugar: que no esté cerca de líneas de alta tensión o transformador y sobre todo que el lugar no esté surcado por fuertes anomalías geobiológicas. Se evitará sobre todo que los puntos geopatógenos no coincidan con el lugar donde dormimos, trabajamos o permanecemos muchas horas al día.

- Si la vivienda presenta problemas de contaminación eléctrica es aconsejable desconectar la instalación eléctrica por la noche.
- Evitaremos los materiales de construcción radioactivos. Las paredes deben respirar (evitar los aislantes).
- Dormiremos con la ventana abierta (excepto en ciertas ciudades muy contaminadas) es muy saludable, pues no se respira aire enrarecido.
- Evitaremos en la vivienda los materiales y muebles sintéticos que no estén tratados antiestáticamente. Esta medida es ampliable al vestir, que procuraremos que sea de fibras naturales, así como las sábanas y las mantas.